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Porquería

un blog de Guillermo Fadanelli

De los santos bebedores

"Dejar de fumar es muy fácil: yo lo he hecho centenares de veces", escribió Mark Twain con respecto al cigarro. Lo mismo pienso en cuanto al vino: abandonar la bebida es un asunto en realidad sencillo. Yo he dejado el alcohol cientos de veces, la última ocasión hace apenas dos semanas. Un boxeador mexicano, el púas Olivares, sostenía que a pesar de haber bebido alcohol durante sus últimos 20 años no había adquirido el vicio. En cambio, los escritores no pueden dejar la escritura. Ni en broma pueden sacudirse ese anacrónico vicio que continúan explotando aún en una época que les perdió el respeto. Un ejemplo es suficiente: atado al camastro de un hospital para indigentes, Joseph Roth, el santo bebedor de coñac, autor de obras memorables, alcohólico empedernido, seguía pensando en escribir. Y es que los escritores no son ascetas, no hacen caso a sus rodillas, como los futbolistas. Estos últimos saben retirarse apenas comienzan a crujir sus articulaciones.

Por el contrario, los escritores, creadores de signos imprudentes, no pueden detenerse porque en esencia son almas llenas de fisuras: son heterodoxos, promiscuos, curiosos.

Si pudieran controlar sus impulsos serían unos santos.

Los bebedores extremos ?escriban o no? pueden llegar a ser santos porque en su alucinación alcohólica traspasan puertas, vislumbran otras realidades o, al menos, salen de sus cuartos a mirar la muerte. Esto me incumbe porque el vicio literario jamás me ha hecho atravesar una puerta: no he sido empujado hacia una salida o entrada inesperada, ni tampoco me he enfrentado a una realidad que me obligue a guardar silencio: hasta ahora continúo encerrado en las palabras. El sólo imaginarme que detrás de cierto umbral me aguarda un mundo desconocido me asusta.

Una noche bebiendo ron puede tener como desastrosas consecuencias que olvide durante muchas horas cientos de nombres que son parte de mi cultura: ¿a cuántos escritores rusos olvido después de unos cuantos tragos?



En contraparte, el borracho sin prejuicios, en sus momentos de mayor decadencia, comienza a sumirse en una suerte de placentero olvido memorable. Se libera de las cadenas porque las palabras a su vez pierden cuerpo y abandonan su sitio en la cartografía de los significados comunes: entonces pierde también el miedo. No sé hasta qué punto tiene consecuencias para la literatura el que casi todos los escritores sean borrachos. Los laberintos sicológicos en muchos casos no se ven ni estimulados ni reducidos a causa del vino: se recorren con abulia o desesperación, pero siguen siendo los mismos. Mientras beben, los escritores no deberían ni escribir ni hacer promesas. De ambas cosas seguramente se arrepentirán.

El impulso de escribir, de construir sentido, de enviar mensajes que deban ser interpretados: nada de esto tiene que ver con el vino. De todas maneras el escritor no puede anular ese impulso insano de crear signos, de comunicarse, de enredarse en la escritura.

Mientras el alcohol no se proponga como un salvoconducto para otra vida, entonces el impulso de escribir permanecerá intacto: cuando un bebedor extremo es capaz de aniquilar ese impulso se ha convertido en un santo y ya no necesita de la literatura. Quizás esa cursilería de autonombrarse amante de las letras no sea más que una coartada de los simplones. Como si en verdad pudieran ser sujetos de amor en una relación que ellos no crearon. A mí me intrigan más los escritores que no pueden desembarazarse de escribir libros. Si un escritor abomina de la literatura entonces refugiarse en el vino o en los placeres más mundanos tiene sentido: es una manera de olvidarse de su enfermedad. En cambio, reunir las letras con el vino en una convivencia amorosa me parece un desplante ingenuo: un matrimonio. Si el origen de cualquier literatura respetable es el titubeo del ser (?Producimos signos porque algo exige ser dicho?, Eco), entonces es un contrasentido beber vino pensando que este acto estimulará la escritura. La angustia como causa primera de ese deseo de construir signi. cado, de comunicarse, se mantiene intacta aun bebiéndonos una botella todos los días. Mientras el escritor alcohólico pueda escribir una línea continuará siendo escritor. En el momento en que no pueda hacerlo porque con el vino ha vislumbrado mundos más generosos o menos vulgares que los literarios entonces será un loco o un santo.

Recuerdo que en la única novela formal que escribió Hunter S. Thompson, los personajes eran todos periodistas borrachos. Harto de estos especímenes el director del periódico decide incluir en el mismo diario un anuncio solicitando nuevos periodistas. El único requisito para ocupar el puesto era no ser ni trotamundos ni borracho. No recuerdo si se presentó alguno, pero si lo hizo seguramente mentía.
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4:02 p. m.

Guillermo, me da gusto ver tu blog actualizado, no se si me recuerdes soy el tipo de Editorial Nula, los que publicamos "Borracho" (Barfly) de Bukowski. Espero si tienes tiempo algun dia te des una vuelta por mis blogs y opines sobre ellos.
Suerte.
http://cbortoni.blogspot.com
http://perro-viejo.blogspot.com
http://bushismos.blogspot.com    



8:59 p. m.

Ah que Guillermo. Acabo de leer lodo. Qué guapa edición de Debate. El final me pareció demasiado nietzscheano, como el título de otra publicación, más aleman que hitler: "Los estudios no matan las pasiones", dice Torrentera. Qué bien, buena novela, te felicita un imbécil más. Aunque, ¿sabes?, descubrí algunos cuantos aforismos reciclados. Y no sólo en lodo, sino que tambíen en compraré un rifle. He visto también varios cuentos reciclados en distintas publicaciónes. Al parecer está medio cabrón producir en cantidades industriales, y, por lo que veo no es lo tuyo.
También puede verse entre tus líneas una influencia Bukoswkiana, como tantas otras. Es más, en lodo hay una sentencia identica a otra en la traducción de factótum de anagrama. ¿Sabes de qué hablo?, no creo que haya sido un descuido: la estupidez de un hombre se puede deducir según el tamaño de su maleta, o algo así. Bukowski es bueno, pero creo que Fante le pone una putiza. Bueno, no te hago perder más tu tiempo, si es que de casualidad te hago perderlo. Seguiré leyendo tu obra. Hay unos videos que estaría bien echarles una ojeada, pero ha de ser un pedo conseguirlos aquí en este rancho. Cuando pase por el Df les daré una buscada. Saludos.

germaner@gmail.com    



11:27 p. m.

No sé si me leerá don F. o quién, pero es lo mismo. Yo soy... yo. Un escritor borracho, o mejor, un borracho escritor. La verdad ¿importa poco, no? Saludos, alcohocritores del mundo. O escritóholicos, es igual. Comentarios a: ontalgia@hotmail.com    



8:52 p. m.

Dando vueltas a los canales me encontré a Guillermo Fadanelli hablando de su libro ?Lodo?: la entrevista se dio sobre una especie de cama ambulante que recorría la ciudad, y él hablaba mientras una chica de carnes generosas sonreía lasciva con un ejemplar en la mano. A veces me da la impresión de que sería buena idea visitarlo y tomarse unos tragos, no muchos, los necesarios para marearse un poco, y platicar de cosas que no lleguen muy lejos. Pero eso podría malinterpretarse como flujo de amistad, o peor aún, como zalamería. La gente suele ser así. Guillermo me agrada por lo que dice, no por lo que escribe, y si un día de estos lo abordo, sería por la íntegra necesidad de tomarse unos tragos con alguien que tenga ganas de charlar sin pretensiones, de saber que esto reventará en cualquier momento, pero ¿Cómo se le dice a un imperfecto desconocido ?oye, vamos a beber y platicar un rato?? desgraciadamente están sus libros y su reputación y todo lo que implica escribir y ser reconocido, como si antes de las letras no hubiera nada y después de ellas estuviera la verdad; y probablemente, si lo abordo, me dirá ?¿quién carajos eres tú, por qué habría de tomarme unos tragos contigo? ¡Lárgate, déjame en paz!? Y de nuevo la congoja de los libros y todo lo que ello implica. Vienen esas paradojas absurdas como gallos afilando la cresta: conocí a Guillermo a través de la literatura, pero es la literatura la que impide un suceso tan trivial y corriente como invitar a alguien un trago ?un refresco con ron, para ser exactos- de hecho, Guillermo no me inspira gran simpatía, y ya tenemos dos inconvenientes: no me gusta lo que escribe y tampoco me simpatiza; sólo me agrada lo que dice, su charla despreocupada y sin demanda. Entonces pienso que hubiera sido mejor conocerlo en algún Oxxo o en una taquería, o mediante alguna coincidencia que no implique explicarle mi poco interés por sus libros ?de los cuales no he terminado ninguno-, y podría decirle que a veces escribo cosas y que no lo volveré a mencionar, que hay días dementes en que uno se cansa de las formas, los objetos y la gente diurna, los familiares y los amigos poliuretanos, que apenas se antoja salir a caminar y esconderse en alguna cantina tamborileando los dedos alegremente sobre la mesa mientras llega la bebida, y platicar de asuntos verdaderamente anodinos y hedonistas con alguien a quien no haya que explicarle nada para convencerlo de algo.    



7:53 p. m.

salud!    



4:06 a. m.

Cuanta formalidad honey bunch! (me refiero a los comentarios.
Este post me hizo sonreir. Saludos a Yolanda, Abrazo pa ti.
L.    



6:07 p. m.

Saludos desde Monterrey Guillermo, con confianza y todo.    



9:42 p. m.

bueno sí, fante es dios .
bukowski es chido , pero es un chiste que habla de mierda .
y el alcohol , !mm¡
en los tipos duros no bailan , ya leí esa referencia de Mark Twain .
ya desde cuando los escritores vienen reciclandolo todo , borrachos o no , se bajan los pantalones y sonríen y uno tiene que sonreir también porque como siempre conocemos esa referencia rusa:
"les das mierda y se la comen"

unmundosinceniza.blogspot.com    



5:20 p. m.

me di cuenta y lo hare. He pensado en dejar de beber, al menos licor fuerte como Whisky o tequila, pues al otro dia cuando hago caca y me limpio me espanta ver tanta sangre en el papel y en mi mano, y en el agua del water, Dios mio, siendo que en este pais (USA) aun soy menor de edad y ya no puedo dejar de beber, pero despues de leer esto (a pesar de que no lo entendi muy bien) me he entusiasmado y no dejare de beber ni escribir, cuando sea grande quiero ser como Fadanelli.    



5:21 p. m.

no sabia que en este blog se pudieran escribir comentarios pero me di cuenta y lo hare. He pensado en dejar de beber, al menos licor fuerte como Whisky o tequila, pues al otro dia cuando hago caca y me limpio me espanta ver tanta sangre en el papel y en mi mano, y en el agua del water, Dios mio, siendo que en este pais (USA) aun soy menor de edad y ya no puedo dejar de beber, pero despues de leer esto (a pesar de que no lo entendi muy bien) me he entusiasmado y no dejare de beber ni escribir, cuando sea grande quiero ser como Fadanelli.    



10:13 p. m.

«Así soy: diabólico, borracho, pero lúcido»
O algo así... Roth    



2:46 a. m.

Una pregunta, espero alguien pueda responder: ¿desde hace cuánto tiempo está de moda ser escritor y borracho (alcohocritor o escritóholico)?

El mejor escritor alcohólico ha sido Fitzgerald, porque fue un gran escritor, un gran alcohólico y un gran escritor alcohólico (véase Tierna es la Noche, mi libro favorito).

Saludos, Chabeloesdios.

P.D.= Visiten su bló de confianza, vaesolivaevictis.blogspot.com    



2:54 p. m.

Fadanelli:
No me pareces un buen escritor, me parece que eres un tipo sensible nada más, no creo que seas tan borracho ni tan duro como lo aparentan tus libros, escritos, presentaciones y demás publicidad barata, más bien creo que estás solo, que sabes que estás solo, de esa inmensa soledad y desesperación surgen tus letras.
Bueno chaval, salud, hace mucho te serví en un bar de la colonia condesa, todos murmuraban que eras tú, mi jefe me ordenó hacer mejor los tragos por tratarse de ti, a mi me dio lo mismo y te serví igual que al resto, creo que ese es mi trabajo: servir tragos, tú hablabas mucho, casi no bebías ¿para que darte onzas extras?

nota a pie de página:siempre es bueno alejarse de los aduladores que te regalan sonrisas, pero por detrás asestan puñaladas, desconfía de editores jóvenes que a tus espaldas se burlan de ti    



10:47 p. m.

Fadanelli:
Después de 30 años de beber, profesionalmente, dejé el trago. Antes culpaba al vicio por no poder escribir, ahora no tengo a quien culpar. (Aguda espina dorada...)
Si vieras que pinche es la sobriedad, pero que bonita es la paz familiar.
Saludos.    



7:20 p. m.

Yo he bebido 15 años, pero como amateur, ¿alguién que me recomiende una cantina dónde graduarme?    



3:28 p. m.

Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.    



12:11 p. m.

Entra este escritor a un bar y dice:
Escritor - ¿me da un whiskey por favor? es que quiero recordar mi tierra.
Cantinero - ¿es usted irlandés?
Escritor - ¿yo? No, es que yo soy de Huisquilucan!!
Sorry, es que se me vino a la mente...    



12:21 a. m.

te recomiendo leer a un periodista argentino llamado enrique symms . yo lei tu libro , el de las rayas de cocaina, perdon, en este momento estoy bajo sus efectos, me encanto .
enrique fue un personaje muy importante en el under porteño de principios de los ochenta .dirigio la revista cerdos y peces y...
matin lopez ,rosario argentina.    



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